martes, 19 de mayo de 2015

¿Y después de la muerte?

No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte. Eclesiastés 8:8


En algunos países la esperanza de vida ha aumentado en los últimos decenios. Sin embargo, sabemos muy bien que la vida humana pende de un hilo invisible y misterioso, y que las protecciones más sofisticadas parecen ridículos escudos de papel colocados ante un cataclismo natural. Es, pues, claro que la muerte es inevitable. ¡Sólo tenemos cierto tiempo para vivir! ¿Y después? Algunas personas hablan de reencarnación, de purgatorio, de la nada, de infierno, de paraíso…
Si la reencarnación existiese, tal vez tuviésemos la ocasión de vivir de forma diferente. Si pudiésemos limpiarnos de nuestros pecados en el purgatorio, podríamos vivir en esta tierra sin preocuparnos. Si la muerte condujese a la nada, entonces podríamos decir efectivamente: “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1 Corintios 15:32).
Pero, ¿qué dice la Biblia? Ella nos habla con una autoridad y sencillez que derriba todos nuestros razonamientos: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).
Pero también nos dice cómo escapar al juicio: “El que oye mi palabra (dijo Jesús), y cree al que me envió (Dios), tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). El paraíso es precisamente esa vida en la presencia de Dios. Nos ha sido abierto por la gracia de Dios (Efesios 2:8). “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). La condición es aceptar este mensaje. ¡Crea en Jesús y vivirá!


Fuente: © Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

No hay comentarios:

Publicar un comentario