miércoles, 3 de junio de 2015

Una oferta universal y gratuita

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mateo 11:28


Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
Apocalipsis 21:6


Lo extraordinario de las invitaciones de Jesús es que son para todos y son gratuitas. En esto resumen el Evangelio.
–El Evangelio es para todos: es universal, cada uno puede beneficiarse de ello. Nadie lo merece, pero Jesús lo ofrece a todos, nadie queda excluido. Innumerables personas, muy diferentes debido a su cultura, sus orígenes, aspiraciones, han podido experimentar que Jesús cumple sus promesas.
–El Evangelio es gratuito: incluso es imposible comprarlo. Se acepta o se rechaza: es un verdadero don, un amor puro, divino, sin contrapartida. Quizá desconfiemos un poco de esta oferta y pensemos: ¿qué esconde todo esto? O nos sentimos decepcionados, pues descubrimos que no podemos hacer nada para merecer la salvación. Pero no olvidemos que si bien la salvación es gratuita para nosotros, Dios pagó un alto precio por ella: dio a su propio Hijo. ¿Qué podríamos añadir por nuestro lado? Nada, sólo aceptarla con agradecimiento.
¿Y adónde nos conduce el Evangelio? A otro mundo, un mundo moral que la Biblia llama el Reino de Dios, donde la confianza reemplaza a la duda, donde el gozo y la paz echan fuera la amargura y la tristeza. Quizá nos imaginemos que la vida cristiana está hecha de privaciones, que es triste y monótona. ¡Pero es todo lo contrario! ¡Dios nos da cosas excelentes! Incluso cuando las circunstancias de la vida son difíciles, en Jesucristo tenemos un amigo fiel, a quien podemos contar todo, quien nos anima y nos consuela.


Fuente: © Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)