sábado, 15 de abril de 2017

La crucifixión de Jesucristo

Jesús... anduvo haciendo bienes y sanando...
Hechos 10:38
(Pilato) les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho este? Ningún delito digno de muerte he hallado en él... Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado... Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían.
Lucas 23:22-24
La crucifixión de Jesucristo (1)
La crucifixión, «ese castigo de los más crueles y viles», según las palabras de Cicerón (autor latino del 1er siglo), era infligido por los romanos a los esclavos fugitivos y a los extranjeros criminales y rebeldes. Miles de condenados lo sufrieron, hasta que el emperador Constantino lo prohibió en el año 320.
Los evangelios relatan que Jesucristo fue condenado a esta muerte horrible. Pero, ¿qué crimen había cometido? Había manifestado compasión por los pobres, los abandonados, había alimentado a las multitudes, sanado a los enfermos, resucitado a muertos... Las multitudes se daban prisa para escuchar sus palabras de sabiduría y gracia. Pero Jesús también desenmascaraba las hipocresías y denunciaba el mal. Entonces, ¿por qué fue condenado? Las autoridades religiosas, celosas de su influencia, lo detuvieron y, después de un simulacro de juicio, lo acusaron de blasfemia porque había declarado que era el Hijo de Dios. Lo entregaron a la autoridad romana para que lo matasen. Pilato, aunque en tres ocasiones reconoció la inocencia de Jesús, cedió a su presión y lo condenó al suplicio de la cruz.
Pero, ¿fue esta la única razón de la muerte del Cristo? ¿Podemos considerarla solo como el resultado de un proceso inicuo, de un error jurídico voluntario? La Biblia nos señala otro aspecto sorprendente: “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas?” (Lucas 24:26).
(mañana continuará)
Ezequiel 37 - 1 Pedro 1:1-12 - Salmo 44:1-8 - Proverbios 13:16-17

lunes, 3 de abril de 2017

¿Quieres ser sano?

Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado... le dijo: ¿Quieres ser sano?... Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado.
Juan 5:5-9
Algunas preguntas de la Biblia
Esta pregunta nos sorprende. Todos deseamos ser curados, entonces, ¿por qué Jesús hizo esta pregunta a un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años?
Traslademos la situación al plano moral:
–¿Quiero ser sano de mi tendencia a hacer el mal, ser liberado de mi culpabilidad, de ese vacío que siento desde hace tanto tiempo? La pregunta es muy pertinente: ¡para ser sanado primero hay que desearlo!
–Este hombre deseaba ser sanado. Pero no sabía qué hacer, pues era paralítico y no tenía quién le ayudase... Era consciente de que su situación no tenía solución.
–Yo también traté de mejorar, pero debo reconocer que soy incapaz. ¿Cómo puedo liberarme del mal que hay en mí? ¡Nadie puede ayudarme!
–Jesús vio la desesperación de ese paralítico y le dijo: “Levántate, toma tu lecho, y anda”. ¡Al momento el paralítico fue curado y empezó a caminar!
–La curación moral que Jesús me ofrece es igual de repentina y maravillosa. Él llevó en la cruz esa culpabilidad que me agobiaba, las dudas que me carcomían, la condenación que merecían mis pecados y mi naturaleza opuesta al bien. ¡Me ofrece el perdón! Es como si me dijese: «Levántate y anda. Mira, puedes orar a Dios como a un Padre, eres libre. ¡Ven, sígueme!». Que mi respuesta sea: ¡Sí, Señor Jesús, voy a ti tal como soy!
Ezequiel 26 - Gálatas 3 - Salmo 38:9-14 - Proverbios 12:23-24